Cuenta la leyenda que un turista dejó caer un centavo desde el mirador del Empire State en New York… aunque otras versiones indican que fue en la torre Eiffel en París, bien habría podido ser en la Torre Latinoamericana en la Ciudad de México, o en el cuarto piso del edificio en alguna prepa; el caso es que la moneda mató a un peatón. La pregunta obligada ¿Mito o realidad? ¿Una moneda que cae desde lo alto de un edificio puede ser un arma mortal?
Si consideramos la altura del edificio entre 325 y 380 m, implica que la moneda debe alcanzar una velocidad entre 290 y 310 km/h; sin considerar la fricción del aire. Si esta velocidad la comparamos con una bala de calibre 44, esta alcanza velocidades entre 1280 y 3200 km/h. En estas circunstancias no habría punto de comparación, y si consideramos que una moneda tiene 1 g de masa y la bala 9 g de masa, la moneda sigue siendo menos peligrosa.
Si nos acercamos un poco más a la realidad y consideramos la fricción del aire, la moneda alcanzará una velocidad terminal alrededor de los 160 km/h. Evidentemente la menor velocidad implica menor peligrosidad.
Si a lo anterior le agregamos que la moneda puede ir girando, su velocidad angular en el giro le restaría energía cinética translacional y por lo tanto velocidad lineal. Por lo tanto, la velocidad final sería menor de 160 km/h.
Ahora para determinar si la moneda pude causar una herida debemos considerar que la persona debe frenar la moneda hasta detenerla. Si el cambio de velocidad se realiza en un tiempo muy corto, se requiere una gran fuerza; esto ocurre si la piel no se deforma o choca con un hueso. Mientras tanto si la moneda deforma la piel, el tiempo necesario para frenar la moneda es mayor y la fuerza es menor.
Una herida dependerá de la presión que ejerce la moneda sobre la piel. Si es una gran presión con mayor facilidad podrá cortar la piel. La presión depende del área de contacto y la fuerza aplicada. Si el área es muy grande, la presión en pequeña y no causa herida. Si el área de contacto es pequeña, la presión es mayor y causa una herida. Si la moneda cae plana, la presión sería menor, y si cae de canto la presión sería mayor y tendría mayor daño la persona.
Para causar verdadero daño se tendría que conjugar muchos factores para convertir en una simple moneda en un arma mortal; por ejemplo aumentar la masa de la moneda, evitar que gire, eliminar la fricción, hacer que caiga de canto sobre la persona. Podría ocurrir, pero es mejor esperar sentados.
-Profe, ¿Y la Ley de Newton eso para que me sirve?. -¿Esa es la ecuación que tengo que aprender para el examen? - El profe de física me hizo sufrir en la prepa. La física va más alla de ecuaciones, genios "nerds", exámenes; la física te puede ayudar en tu vida diria, descubrelo día con día.
lunes, 20 de septiembre de 2010
viernes, 10 de septiembre de 2010
XI Concurso Nacional y III Iberoamericano "Leamos la Ciencia para Todos" 2008-2010
Hace dos años vi una convocatoria de un concurso del Fondo de Cultura Económica, "Leamos la Ciencia para Todos", recordé cuando estuve en el CBTis 13 en Xalapa. En aquella ocasión el concurso se llamaba la "para leer Ciencia desde México", leí el Libro La Gran Ilusión IV: la Fusión Fría, escribí un ensayo y lo mande sin mayores resultados. Algunos de mis compañeros si ganaron premios en aquella ocasión.
La vida te da revanchas y ahora me la estaba dando, el nuevo concurso tenía una categoría para profesores, participando con un ensayo o con un manual didáctico. En la feria del libro de Monterrey en octubre del 2008 compre el libro Una Mecánica sin Talachas de Fermín Viniegras, y me di a la tarea de realizar un manual didáctico.
El resultado de ese trabajo fue el pasar una semana en la ciudad de México, recibir un diploma de primer lugar, conocer autores de libros, visitar laboratorios de la UNAM, hacer buenos amigos entre los profesores ganadores y asesores.
En esta semana ratifique mi convicción al estar cerca de la ciencia y la tecnología. Pasear por los pasillos de los institutos de investigación fue motivante y muy emocionante. No me queda más que redoblar esfuerzos y continuar con actividades de divulgación de la ciencia.
Como diría Raúl Velazco: Aún hay más...
La vida te da revanchas y ahora me la estaba dando, el nuevo concurso tenía una categoría para profesores, participando con un ensayo o con un manual didáctico. En la feria del libro de Monterrey en octubre del 2008 compre el libro Una Mecánica sin Talachas de Fermín Viniegras, y me di a la tarea de realizar un manual didáctico.
El resultado de ese trabajo fue el pasar una semana en la ciudad de México, recibir un diploma de primer lugar, conocer autores de libros, visitar laboratorios de la UNAM, hacer buenos amigos entre los profesores ganadores y asesores.
En esta semana ratifique mi convicción al estar cerca de la ciencia y la tecnología. Pasear por los pasillos de los institutos de investigación fue motivante y muy emocionante. No me queda más que redoblar esfuerzos y continuar con actividades de divulgación de la ciencia.
Como diría Raúl Velazco: Aún hay más...
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