lunes, 20 de septiembre de 2010

La Leyenda de la Moneda Asesina.

Cuenta la leyenda que un turista dejó caer un centavo desde el mirador del Empire State en New York… aunque otras versiones indican que fue en la torre Eiffel en París, bien habría podido ser en la Torre Latinoamericana en la Ciudad de México, o en el cuarto piso del edificio en alguna prepa; el caso es que la moneda mató a un peatón. La pregunta obligada ¿Mito o realidad? ¿Una moneda que cae desde lo alto de un edificio puede ser un arma mortal?


Si consideramos la altura del edificio entre 325 y 380 m, implica que la moneda debe alcanzar una velocidad entre 290 y 310 km/h; sin considerar la fricción del aire. Si esta velocidad la comparamos con una bala de calibre 44, esta alcanza velocidades entre 1280 y 3200 km/h. En estas circunstancias no habría punto de comparación, y si consideramos que una moneda tiene 1 g de masa y la bala 9 g de masa, la moneda sigue siendo menos peligrosa.

Si nos acercamos un poco más a la realidad y consideramos la fricción del aire, la moneda alcanzará una velocidad terminal alrededor de los 160 km/h. Evidentemente la menor velocidad implica menor peligrosidad.

Si a lo anterior le agregamos que la moneda puede ir girando, su velocidad angular en el giro le restaría energía cinética translacional y por lo tanto velocidad lineal. Por lo tanto, la velocidad final sería menor de 160 km/h.

Ahora para determinar si la moneda pude causar una herida debemos considerar que la persona debe frenar la moneda hasta detenerla. Si el cambio de velocidad se realiza en un tiempo muy corto, se requiere una gran fuerza; esto ocurre si la piel no se deforma o choca con un hueso. Mientras tanto si la moneda deforma la piel, el tiempo necesario para frenar la moneda es mayor y la fuerza es menor.

Una herida dependerá de la presión que ejerce la moneda sobre la piel. Si es una gran presión con mayor facilidad podrá cortar la piel. La presión depende del área de contacto y la fuerza aplicada. Si el área es muy grande, la presión en pequeña y no causa herida. Si el área de contacto es pequeña, la presión es mayor y causa una herida. Si la moneda cae plana, la presión sería menor, y si cae de canto la presión sería mayor y tendría mayor daño la persona.

Para causar verdadero daño se tendría que conjugar muchos factores para convertir en una simple moneda en un arma mortal; por ejemplo aumentar la masa de la moneda, evitar que gire, eliminar la fricción, hacer que caiga de canto sobre la persona. Podría ocurrir, pero es mejor esperar sentados.

No hay comentarios:

Publicar un comentario